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“Familias heridas”, reflexiones sobre “La vida buena” »

Angelo Scola, Cardenal,
Arzobispo de la Diócesis de Milán (Italia)

Traducción de María Eugenia Flores Luna
para Kaire
2011-09-01

La verdad del matrimonio propuesta con humildad y convicción, y testimoniada en la vida, aparece como una forma exigente e insustituible de amor.

El estado de salud del matrimonio en Italia despierta no pocas preocupaciones. El lenguaje de las estadísticas es crudo y cruel: se habla de más de ochenta mil separaciones y ya más de cincuenta mil divorcios en 2009, con un marcado incremento en los últimos cinco años.

También para nosotros, como en todas las sociedades occidentales, el matrimonio en su fisonomía originaria es puesto duramente a prueba. Señalado por heridas ardientes y profundas que parecen a veces insanables. «Al inicio pero no fue así» (Mt 19,8). Es innegable que la familia sea el ámbito imprescindible donde es «incubado» lo humano.

En las relaciones que se establecen cada uno es reconocido como persona. Les habrá ocurrido también a ustedes de asistir al espectáculo conmovedor de un niño que, a la sonrisa de la mamá, se ilumina todo e intenta responder. Un mensaje inequívoco pasa en aquella sonrisa: «es bueno que tú estés, es bello que tú estés». Una promesa de bien que lo abre confiado al futuro y a la tarea que será llamado a cumplir. Pero no podemos ilusionarnos de que esta experiencia, de por sí natural, sea garantizada frente al riesgo de empobrecimiento. Ninguna familia es inmune a ello: en todas vive una cierta cuota de falta de confianza, de injusticia y de prevaricación. El riesgo es mucho más marcado y difundido en una sociedad como la nuestra, confusa en lo «fundamental» y enferma de individualismo. Ya hemos hablado de ello. Los efectos del malestar que hoy sufre la familia están siempre bajo los reflectores de los mass-media. Y a veces (no siempre en buena fe) son amplificados.

A pagar principalmente las heridas lacerantes de la familia son los hijos. Los estudios más serios nos dicen que el obstáculo mayor a la formación armónica de su identidad, aún más que en la tasa de conflictividad a la que son expuestos en el proceso de separación de los padres, está en la caída de su certeza fundamental: un hijo existe en virtud de la unión de sus padres. Y no logra adaptarse a la idea de que pueda venir a menos. ¿Cuál es entonces la vía para afirmar la necesidad de la familia? Se las indico, inspirándome en el título de la última encíclica de Benedicto XVI, con la fórmula «caridad en la verdad». La verdad del matrimonio propuesta con humildad y convicción y testimoniada en la vida aparece como una forma exigente e insustituible de amor. El criterio con que juzgar y afrontar cualquier fatiga y contradicción de una historia conyugal, también la más dramática o indignante, se convierte entonces en amor auténtico. La verdad del matrimonio es dada por un amor efectivo, no sólo afectivo. La carta a los Efesios nos ayuda a comprenderlo hablándonos del amor de Cristo esposo para la Iglesia su novia, del cual el sacramento del matrimonio es signo eficaz. En ello los novios mendigan a Aquel que solo es capaz de donar plenamente la capacidad de querer al otro/a por lo que es, hasta el perdón. Es decir un don de sí en que – como dice el étimo de la palabra – ha sido insertado un multiplicador a la enésima potencia. Para entender la enseñanza de la Iglesia sobre separación y divorcio hace falta partir de aquí.

La separación, que es siempre una derrota, en algunos casos puede ser vista como la extrema ratio del perdón. Ella sigue reconociendo al vínculo matrimonial todo su peso y lo respeta hasta el final, aceptando con dolor la impracticabilidad de la convivencia entre los cónyuges, sin nunca excluir la posibilidad de la reconciliación. Los hijos, en este caso, son ayudados a comprender que fatiga y debilidad no son más fuertes que la unión del papá y la mamá de los que han recibido la vida. Diferente es el divorcio: ello niega, de hecho, la capacidad de los esposos de quedar unidos para siempre. No es por un juicio sobre las varias personas que decimos esto; el Hijo de Dios no ha venido para condenar, sino para salvar. Y su Iglesia quiere solamente defender y promover el bello amor.

“Esposos, es decir, padres siempre”, reflexiones sobre “La vida buena” »

traducción de Jorge Enrique López Villada para Kaire 

Continúa, también en el mes de julio, la colaboración del cardenal Angelo Scola, con el «Messaggero di sant’Antonio». Que cada mes se dirige a los lectores de la revista hablando de la vida buena, relacionándose con el homónimo libro-entrevista con el periodista Aldo Cazzullo. 

Engendrar, para el hombre y la mujer, no es  sólo traer algo al mundo, sino comunicar concretamente el sentido profundo de la vida. Esto es siempre posible para todos los esposos, también para aquéllos a quienes la fecundidad física es negada dolorosamente.  

Angelo Scola 

Visita pastorale a San Marcuola

Lo hemos dicho desde el principio: si no es fecundo no es amor. Porque, decían los antiguos, bonum semper diffusivum sui, el bien es imparable, como un río en crecida. Vale para la fecundidad, lo que hemos dicho sobre la fidelidad. No es algo sobrepuesto al amor, algo que pueda ser o no ser, sino que pertenece a la sustancia del amor. “¿Pero entonces? – leo en vuestras miradas perplejas -. Primero se nos dice que el hijo no es nunca un derecho y luego se nos dice que el amor siempre es fecundo: ¡las cuentas no cuadran! “.

Para entender hace falta inclinarse, una vez más, sobre el misterio nupcial del que somos hechos. “Nuestro cuerpo – recientemente Benedicto XVI lo ha dicho – lleva en sí un significado filial, nos habla de un Origen que nosotros no nos hemos otorgado a nosotros mismos”. Hay una Paternidad profunda, constitutiva de cada hombre, que los esposos están llamados a servir. Es aquella de Dios. Aún cuando esta vocación viniese trágicamente desconocida o rechazada, ella no sería menos, como el profeta Isaías nos lo recuerda: “Aún si tu madre o tu padre te olvidaran, yo no te olvidaré nunca.”   Read the rest

“El don del hijo”, reflexiones sobre “La vida buena” »

traducción de María Eugenia Flores Luna para Kaire

Continua, también en el mes de junio, la colaboración del cardenal Angelo Scola, con el «Mensajero de san Antonio». Cada mes se dirige a los lectores de la revista hablando de vida buena, refiriéndose al homónimo libro-entrevista con el periodista Aldo Cazzullo. 

Cada hijo es hijo de la promesa. Por tanto la familia no puede cerrarse en sí misma: como Dios la ha abierto en su origen, ella tiene que quedar abierta a Su diseño.

 

Angelo Scola 

Visita pastorale alle parrocchie di Castello

Madres en alquiler, padres/donadores anónimos, hijos en probeta… Cada día de los mass media llegan noticias increíbles, que dejan inquietos también a los fanáticos del progreso. Empecemos a aclarar poniendo allí un dato incontrovertible: ningún hombre podrá engendrarse nunca por sí mismo, ni siquiera en el caso en que – en el escenario siempre menos fantástico que se anuncia – viniera al mundo  como un producto de laboratorio. Siempre en todo caso de otro distinto tendría origen. No será nunca posible «autogenerarse». Ya hemos tenido modo de hablar de ello: es el tú que hace ser el yo y lo acompaña en el crecimiento. Es una ley constitutiva universal. Tal dinamismo oblativo es inscrito en el ser humano – que es unidad indisoluble de alma y cuerpo – no para desposeerlo, sino para abrirlo a la vida. Así el amor entre el hombre y la mujer guarda la posibilidad de hacerlos partícipes de la capacidad generativa de Dios.  

A despecho de todas las calumnias, de la visión cristiana el acto conyugal recibe la máxima exaltación. Ello emerge como vía de la creación. «Cada uno de nosotros nace de un momento de amor total, de un momento de amor llegado al grado de no poderse ni  siquiera conocer más si no con la ayuda, con la intervención y la presencia de Dios» Giovanni Testori genialmente observa, en el fascinante diálogo con Luigi Giussani El sentido del nacimiento. Read the rest

“El peso específico del amor”, reflexiones sobre “La vida buena” »

traducción de María Eugenia Flores Luna para Kaire

Continúa, también en el mes de mayo, la colaboración del cardenal Angelo Scola, con el «Mensajero de san Antonio». Cada mes se dirigirá a los lectores de la revista hablando de vida buena, refiriéndose al homónimo libro-entrevista con el periodista Aldo Cazzullo. 

El amor entre el hombre y la mujer es público y estable porque es destinado a edificar la sociedad y la Iglesia. De otra parte, cuando encuentras a alguien que te corresponde profundamente no tienes el problema de abandonarlo, sino aquel de no perderlo jamás. 

 

Angelo Scola  

“Cursos para los novios”: los sacerdotes aún se obstinan en llamarlos así, aunque las palabras «novios», «noviazgo» están decididamente fuera moda. Evocan, sobre todo a los jóvenes, imágenes de otros tiempos – ceremonias oficiales, solemne presentación a las familias, obligaciones y honores – a las cuales son cada vez más alérgicos. ¿Pero estamos seguros de no tirar a la basura con el agua sucia de las formalidades y de las convenciones también al niño de un amor ya maduro para salir al descubierto y tomar en serio la vida? 

«Noviazgo» tiene la misma raíz de «fe», «confianza», «fidelidad»: realidades sólidas y positivas. Indica un período de prueba, ciertamente. Pero no en el sentido precario y dudoso con que se tiran los dados: «probamos… ». Es en cambio un tiempo de verificación, parecido a aquel trabajo serio y apasionante con que el científico está tenso al convalidar la bondad de una hipótesis.  

En eso a libertad es empeñada al máximo. Y la señal de la promesa solemne con la que uno libremente se vincula a lo otra es el anillo, cuyo peso – escribe Karol Wojtyla en un libro que todos los novios deberían leer – «no es el peso del metal. Es el peso específico del ser humano, de cada uno de ustedes y de ustedes dos juntos. El amor no es una aventura. Toma el  sabor del  hombre entero. Tiene su peso específico. Es el peso de todo tu destino» (de “El taller del  orfebre”). Y, el Beato Juan Pablo II continúa aún más yendo a fondo: «No puede durar sólo un momento. La eternidad del hombre pasa a través del amor. He aquí porque se encuentra en la dimensión de Dios, sólo Él es la eternidad».   Read the rest

“¿Objetos extraviados?”, reflexiones sobre “La vida buena” »

traducción de María Eugenia Flores Luna para Kaire

Continúa, también en el mes de abril, la colaboración del cardenal Ángelo Scola, con el «Mensajero de san Antonio». Cada mes se dirigirá a los lectores de la revista hablando de vida buena, relacionándose al homónimo libro-entrevista con el periodista Aldo Cazzullo

¿Qué pasó con pudor y castidad? Al aír hablar a muchos jóvenes, parecieran desaparecidos. En cambio, en el fondo, todos los chicos ambicionan el buen amor, capaz de conjugar corporeidad, sentimiento y razón.

 

Ángelo Scola 

En Venecia no es difícil, en este período, encontrarse sumergido en una multitud de muchachitos en libertad y oírlos hablar:   hay bastante material para llenar un diccionario de lenguaje soez. Las expresiones y los términos más populares son aquellos de fondo sexual, pero en esto no hay mucho de nuevo bajo el sol: también en nuestros tiempos era así. La novedad es que no es raro, cuanto a crudeza y a vulgaridad de lenguaje, las chicas superan a los chicos. ¡También en este campo la famosa diferencia se ha reducido, hasta desaparecer, hasta ser revertida! ¿Son superados el pudor y la castidad definitivamente, relegados para siempre? Sin embargo todavía tengo en los ojos el espectáculo sorprendente de centenares y centenares de jóvenes que hace un año, a Mestre, han desfilado ininterrumpidamente por dos días delante de la urna de María Goretti, tanto que se ha tenido que dejar abierta la iglesia hasta tarde en la noche. Una muchedumbre atraída por aquella niña de doce años que se ha dejado matar para custodiar el tesoro de su castidad. Y no fueron novicios de un convento sino comunes estudiantes… Los mismos que en la tarde han llenado la iglesia y se ha parado más de dos horas a dialogar conmigo sobre el tema: «Amor, afectividad, sexualidad y… María Goretti». 

« ¡Claro que voy a perdonar a Alessandro! Y lo quiero junto a mí en el Paraíso». «Chicos, piensen que intensidad afectiva, que madurez al amar en estas palabras de Marietta moribunda. ¡Otro que sexofobia!» les he dicho. Y ellos, conmovidos, que querían entender. La castidad no es la virtud de la prohibición. Cuando la Iglesia invita a evitar relaciones prematrimoniales, a no «vender a bajo precio» el propio cuerpo, a no desvincular la sexualidad del amor y de la responsabilidad propone algo más,  algo positivo. Me pide que yo tome en serio mi persona y aquella del otro. De ser «señor» (dominus dijeron los latinos), realmente dueño de mi yo, de mi vida y de las relaciones. Read the rest

“¿Para siempre o hasta que dure?”. El Patriarca sobre “La vida buena” »

traducción de María Eugenia Flores Luna para Kaire

Continúa, también en el mes de marzo, la colaboración del cardenal Ángel Scola, con el «Mensajero de san Antonio». Cada mes se dirigirá a los lectores de la revista hablando de vida buena, relacionándose al homónimo libro-entrevista con el periodista Aldo Cazzullo.

No hay nadie en el mundo que no desee ser definitivamente amado para poder, a su vez, amar definitivamente. Es el infinito la medida con que el Creador ha «aquilatado» el corazón del hombre. 

 

Ángelo Scola

 
Visita pastorale a S. Elena

A menudo me ocurre encontrar a padres de familia de mi edad, felizmente casados, cuyas hijas/os en edad de marido/mujer eligen convivir. «Se usa así ahora…», « ¡Sin embargo de nosotros han tenido un ejemplo diferente!», « ¿Qué cosa podemos hacer?». La pregunta, escéptica, resignada, o afligida según los casos, va de los padres a los párrocos, a los educadores, a menudo a los mismos jóvenes. Sin embargo, lo hemos dicho en la primera parte de este diálogo nuestro, «para siempre»  es una característica inextirpable del verdadero amor entre un hombre y una mujer.

Del resto no lo hallamos sólo en la fórmula del ritual religioso del matrimonio («Con la gracia de Cristo prometo siempre serte fiel…»), sino también localizamos un eco en las normas del Código Civil (cuando, a propósito de matrimonio, se habla de «obligación recíproca a la fidelidad», Art. 143). No hay nadie en el mundo que no desee ser definitivamente amado para poder, a su vez, amar definitivamente. La medida con que el Creador ha «graduado» el corazón del hombre es en efecto el infinito. Frente a los que más amamos sentimos como profundamente injusta la palabra “fin”: «Ama quien dice al otro: “Tú no puedes morir”» (Gabriel Marcel).  

¿Pero si las cosas están así, por qué siempre se casan menos? Es un problema de creciente individualismo, de mayor precariedad en las relaciones afectivas y de un preocupante déficit de esperanza. La idea vencedora, en nuestras sociedades avanzadas, es aquella de libertad como ausencia de uniones. Se prefieren relaciones «cortas» a relaciones «largas», no sólo de modo temporal sino también de implicación personal. Read the rest

“Macho y hembra los creó”, el Patriarca sobre “La vida buena” »

traducción de Carmina Vasquez para Kaire

Continúa, con el número de febrero de 2011, la colaboración del cardenal Angel Scola, con el “Mensajero de santo Antonio“. Cada mes se dirigirá a los lectores de la revista hablando de vida buena, relacionándose al homónimo libro-entrevista con el periodista Aldo Cazzullo.

 

Visita pastorale a S. Alvise e S. Girolamo

La Biblia lo dice y es completamente evidente. Sin embargo muchas veces es difícil  admitir que la diferencia sexual es un dato constitutivo, originario del ser humano y no algo adquirido con la evolución de las culturas. 

Les propongo un juego: acérquense a la salida de una escuela superior algún instante antes del timbrazo liberatorio  del final de lecciones y, al dispersarse de la masa ruidosa y alegre, distingan los chicos de las chicas, estableciendo de ello el porcentaje. Les puedo conceder también una aproximación, debido a los tiempos reducidos a disposición. ¿Renuncian? En efecto es prácticamente imposible distinguirlos, camuflados como son, con los mismos plumíferos, los mismos vaqueros, los mismos zapatos… Hoy la moda de los jóvenes, (y no sólo), se divierte en ocultar la diferencia sexual. Por no hablar luego de la publicidad en que dominan indescifrables y ambiguos modelos andróginos, que no son ni hombres ni mujeres. O mejor, podrían ser indiferentemente ambos. Sin embargo en la “realidad real” no es así: la diferencia sexual es un dato irreprimible y precioso, con innumerables valencias positivas. Tratar de eliminarla no es razonable. 

“Macho y hembra los creó”, Gén 1,27, la Biblia dice, desde su primera página: para el hombre de todos los tiempos y todas las latitudes ésta es una evidencia tan lógica que no necesita ser demostrada. Del resto también la ciencia confirma que la diferencia sexual invade todo el ser humano, hasta en la última partícula: el cuerpo del hombre es, en cada una de sus células, masculino como aquel de la mujer es femenino. Read the rest

“Amor no es amor si… “, un artículo del Patriarca sobre “La vida buena” »

Traducción de Carmína Vasquez para Kaire

De la serie de artículos publicados en la revista  “Il messaggero di sant’Antonio”, relativos a “La vida buena”, tratada en la homónima libro-entrevista con el periodista Aldo Cazzullo 

Ha empezado, con el número de Enero de 2011, la colaboración del cardenal Angelo Scola, con “Il messaggero di sant’Antonio”. Cada mes se dirigirá a los lectores de la revista hablando de vida buena, relacionándose al homónimo libro-entrevista con el periodista Aldo Cazzullo. 

Angelo Scola

 

El amor, aquel verdadero, existe: yo lo he encontrado. 

Mientras lo escribo ya veo sus caras, las de los más viejos,(de mi generación, para entendernos). Caras perplejas y escandalizadas también: ¿pero cuál amor? Hoy las palabras novio y novia no se usan más; más fácil hablar de compañero o de compañera. ¡El matrimonio es un bien en vía de extinción, reemplazado por las convivencias o, más apresuradamente, por las “historias”. De familia todavía se habla, pero me parece ¡un rompecabezas con los trozos intercambiables! 

Leo en los periódicos las declaraciones de intelectuales famosos: el amor es un derecho – dicen – y como tal tiene que ser garantizado a todos. Concierne la esfera privada e inviolable, del individuo: cada uno lo vive como quiere, con quien quiere, hasta que quiere. Es hora de dar por terminada con una idea de familia ya disuelta, no va más al paso con los tiempos, nuestra legislación se ponga al día: no podemos ser los últimos de Europa. 

Escucho hablar a los jóvenes: con tonos arrogantes y el lenguaje desinhibido que no logran esconder la confusión (¿sus puntos de referencia? los hechos de los héroes televisivos o el Gran Hermano). Los ojos a menudo ya desencantados conservan aún, a pesar del cinismo o de la indiferencia de nosotros adultos, un fondo de esperanza, límpida, que no se resigna a morir. Pretenden, aún sin decirlo a lo mejor ni a ellos mismos, que el amor sea una cosa seria, total, para siempre.  Read the rest

FAMILIA / “El rostro del hombre-mujer”. La Lectio magistralis del Patriarca »

Traducción de Juan Carlos Gómez Echeverry para Kaire

FAMILIA – Se reproduce aquí a continuación el texto de la lectio magistralis realizada por el Patriarca sobre el tema “El rostro del hombre-mujer” con ocasión de la clausura del Festival Bíblico de Vicenza del 2009. 

Sobre el tema “hombre-mujer” el cardenal Scola ha dedicado un libro con el título “Hombre-mujer: el caso serio del amor”, Ed. Marietti, que ha ganado el premio Capri San Michele 2004. 

Angelo Scola

“Tres cosas son demasiado arduas para mí, más bien cuatro, que no comprendo de ninguna manera: el camino del águila en el cielo, el camino de la serpiente sobre la roca, el camino del navío en alto mar, el camino del hombre en una joven mujer” (Prov 30, 18-19). 

Con imágenes potentes el autor del Libro de los Proverbios expresa la maravilla cargada de ontológico temor del hombre, criatura finita, frente al infinito por el cual también es atraído. La conciencia de la propia estructural desproporción por comprender el sentido de la totalidad de lo real es ciertamente la figura de su pequeñez, pero también de su grandeza. La amplitud del cielo en que el águila vuela indica la posibilidad de una mirada sin confines. La solidez de la roca hace sí que la serpiente pueda atravesarla pero no resquebrajarla: el mal no logra conquistar definitivamente la vida. La profundidad del mar sostiene el viaje del hombre en la vida. Pero aún más enigmática que tal amplitud, solidez y profundidad, es el camino del hombre en una joven mujer. 

La icástica belleza de esta última afirmación nos introduce de golpe en el tema de esta tarde. El hombre-mujer es la vía a través de la cual cada uno de nosotros es adentrado en el misterio de la vida. 

Muy agudo es el comentario que nos propone Paul Beauchamp, uno de los más importantes exegetas de nuestro tiempo: “El enigma que sobrepasa a los otros, según los Proverbios, es el camino del hombre en la mujer” (Prov 30, 18s.), o sea es lo que hace pasar al hombre a través de la imagen de aquella que está en su inicio y que lo hace salir de ella cuando nace, lo que hace del encuentro entre los dos al mismo tiempo un reinicio y algo nuevo” (L’uno e l’altro testamento, Paideia, Brescia 1985, 144.) 

Beauchamp llama la atención sobre un rasgo constitutivo de la experiencia elemental de cada hombre, al cual las Escrituras dan testimonio, desvelando también la razón de ser: en el encuentro entre el hombre y la mujer acontece  un reinicio y algo nuevo. 

Lo nuevo es posible porque el encuentro amoroso pone inevitablemente al hombre la pregunta ontológica sobre su propio origen. Podríamos expresarla así: ¿quién soy yo que encontrándote me encuentro a mi mismo? Esta novedad ocurre porque la mujer dice la alteridad últimamente inaprensible por mi, aquella alteridad que me “desplaza” (di-ferencia) continuamente, impidiéndome permanecer cerrado en mí mismo. Así la mujer, poniéndose, me impone recomenzar, a través de su rostro amante.

En la sorpresa frente al rostro de la mujer, misteriosa y sin embargo familiar alteridad, le es dado al hombre el propio rostro, es decir la propia irreductible identidad. 

El rostro bíblico del hombre-mujer dice al mismo tiempo identidad y alteridad.  Read the rest

“Dios se ha hecho familiar. La enseñanza de Karol Wojtyla-Juan Pablo II y el hombre posmoderno”. La lectio magistralis del Patriarca a Lublino »

UNIVERSIDAD CATÓLICA DE LUBLINO – El jueves 9 de diciembre de 2010 al Cardenal Angelo Scola, Patriarca de Venecia, ha sido otorgado el título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Católica “Juan Pablo II” de Lublino. La ceremonia, tenida en el aula Stefan Wyszyński de la misma Universidad, ha sido abierta por el saludo del rector Rev. Prof. Stanisalw Wilk, donde han seguido la lectura de la deliberación del Senado y la laudatio del arzobispo de Lublino, Mons. Prof. Józef Zyciński. Para concluir, la lectio magistralis del Patriarca, Cardenal Angelo Scola, sobre el tema: “Dios se ha hecho familiar. La enseñanza de Karol Wojtyla-Juan Pablo II y el hombre posmoderno”. 

Aquí en seguida el texto de la lectio magistralis pronunciada por el Patriarca (traducción por Kaire)

1. La “pretensión” del mundo contemporáneo 

Testigo de la época trágica de las grandes ideologías, de los regímenes totalitarios y de su caída, Juan Pablo II ha tenido una profunda conciencia de la transición de la modernidad a la que se ha ya convenido de llamar  la post-modernidad. Él ha captado con anticipación el ingreso de la humanidad en una fase de fuerte trabajo marcada por nuevas tensiones y contradicciones. 

a) La fe: ¿una opción entre las otras? 

La primera de estas tensiones se coloca justo en la actual fase de la parábola del proceso de secularización. Si la síntesis  de la modernidad ha tenido su vértice expresivo en algunos teóricos de un ateísmo radical y militante, la post-modernidad parece en cambio caracterizada por una actitud aguerrida, pero quizás mucho más provocadora respecto a la religión. 

Como Taylor afirma, «hemos pasado de una sociedad en la que era “virtualmente imposible” no creer en Dios, a una en que también para el creyente más devoto ésta es sólo una posibilidad humana entre las otras»[1]. Eso no implica una desaparición de lo religioso. Más bien, justo en la actual fase de secularización avanzada, asistimos a un “retorno de lo sagrado”, que, incluso abriendo nuevas perspectivas, «no está libre de ambigüedad»[2], como el mismo Juan Pablo II reconocía. La tendencia actual certifica de hecho un desencanto universal permanente en que la fe cristiana, considerada por muchos como una pura convicción subjetiva y no racionalmente documentable, sería legitimada al máximo para sobrevivir junto a las otras expresiones religiosas, en nombre de un derecho universal a la diferencia. A través de una aplicación incorrecta del principio de igualdad se llega en efecto a afirmar que las religiones son “todas diferentes y todas iguales”. 

b) El hombre contemporáneo: ¿sólo su propio experimento? 

La objetividad que la cultura actual niega a la fe, y llegamos así a una segunda “pretensión” del mundo contemporáneo, acaba por ser reconocida por la ciencia experimental, a la cual sola correspondería, si no una definición, sin duda una descripción completa del hombre. Se difunde cada vez más, en efecto, sobre todo  en fuerza de  los sorprendentes descubrimientos en el campo de la biología, de la bio-química y de las neurociencias, un argot de tipo cientifista que tiende a reconducir todas las expresiones y las facultades de lo humano a meras actividades cerebrales. Éstas en perspectiva podrían, se afirma, volverse  incluso artificiales. En este sentido ya no sería posible,  rigurosamente, hablar de un sujeto personal, dotado de una dignidad intrínseca, portador de derechos y deberes, sino el hombre no sería otro que «su propio experimento»[3]. 

2. Cristo centro del cosmos y de la historia: ¿figura completa del hombre posmoderno?  Read the rest