RSS Feed for This PostCurrent Article

La preciada «subjetividad» de la sociedad. Una nueva laicidad 8

Como fuente de reflexión publicamos un nuevo compendio del libro del cardenal Scola “Una nueva laicidad”.

Clicando aquí puedes adquirir el libro on line.

La preciada «subjetividad» de la sociedad

La primera aportación para aclarar la noción de sociedad nos viene del mundo griego. La sociedad se configura como mero producto de la voluntad de los individuos, sino como realidad que pertenece a la naturaleza misma del hombre, con la necesaria tensión para su cumplimiento. Ya Platón y luego Aristóteles, con precisa conciencia teórica, sitúan el origen de la sociedad y del Estado en la misma naturaleza humana. Sin embargo, Aristóteles piensa siempre la koinonía en relación con la realidad de la polis (Eth. Nic., 1160a 8). En el Estado, por tanto, coinciden ciudadano e individuo, el aspecto estatal y social están fundidos.

Con el cristianismo surge la posibilidad de un replanteamiento total de la tesis aristotélica acerca del carácter naturalmente social del hombre, la introducción de la categoría de persona como realidad que posee un valor absoluto y obliga a reformular íntegramente la relación entre el individuo y la sociedad por un lado, y el Estado por otro. Si la naturaleza profunda e inalienable de todo hombre, creado a imagen del Dios uno y trino, es comunional, ello fundamenta también de modo absolutamente prioritario su carácter social. Este último, por tanto, no está definido ante todo por la inserción de la persona en el Estado, que no es la expresión originaria de la dimensión social de la experiencia humana. El Estado, en su sentido moderno, está llamado a ser una función de la sociedad civil, formada a su vez por personas que viven relaciones mutuas en los llamados cuerpos intermedios, el primero de los cuales es la familia.

Se trata de realidades que tienen sus raíces en la naturaleza del hombre y que, dentro del pleno respeto de las prioridades dictadas por el bien común, gozan de una autonomía propia. En sus encíclicas sociales (sobre todo en Sollecitudo rei socialis y Centesimus annus), Juan Pablo II, haciendo referencia a los cuerpos intermedios, ha hablado de subjetividad de la sociedad. Esta palabra subraya el primado de la persona y de los cuerpos intermedios respecto del Estado, que representaría una objetividad en función de la sociedad civil y al servicio pleno de ella. El tema ha sido retomado por Benedicto XVI en Deus caritas est.

Trackback URL



Sorry, comments for this entry are closed at this time.